martes, 14 de diciembre de 2010

"Estuve mirando al techo, y el techo me estuvo mirando a mí"

Eso le suelta un sospechoso de homicidio al inspector de policía de un pequeño y fantasmagórico pueblo a un sencillo "¿y qué hizo después?" espetado por éste. El sospechoso de homicidio es un importante escritor; el inspector de policía es un gran admirador suyo. El primer personaje lo interpreta Gérard Depardieu; el segundo, Roman Polanski. La película se llama "Una Pura Formalidad" (Una Pura Formalità, 1994) y el guionista y director es Giuseppe Tornatore.

Prácticamente toda la historia transcurre durante una lluviosa y tormentosa noche, dentro de la comisaría del pueblo, en la que se produce un largo y extraño interrogatorio. En su faceta como actor, Polanski sorprenderá a muchos, aunque sólo sea por mantener perfectamente el tipo frente a un monstruo de la interpretación como Depardieu, inmenso en todos los sentidos. En gran medida, ellos dos son la película y ya sólo por su presencia, "Una Pura Formalidad" resulta interesante y digna. La dirección de Tornatore, conocido por su famosísima "Cinema Paradiso" (Nuovo Cinema Paradiso, 1988), es un vehículo para su propio lucimiento.


Hay que tener en cuenta que en estas películas con pocos personajes y un espacio muy limitado siempre encontraremos una dirección que intenta explotar todas sus posibilidades -para captar la atención del espectador- y un guión que necesita más trampas de las habituales -para mantener hasta el final las condiciones minimalistas de la historia-. Una dirección demasiado vistosa puede distraer al espectador, o puede resultarle cargante por la variedad de planificaciones (algunas de ellas no serán de su agrado); las trampas de un guión deben introducirse y administrarse con inteligencia, porque si el espectador las descubre demasiado pronto su interés decaerá irremediablemente. A veces se acierta y a veces no. Una obra maestra como "La Huella" (Sleuth, 1972), dirigida por Joseph L. Mankiewicz, tiene su contrapunto terrible en el remake, del mismo nombre, producido en 2007 y dirigido por mi admirado Kenneth Branagh. En la interesantísima "Enterrado" (Buried, 2010), de Rodrigo Cortés, al llevar al máximo estas premisas de pocos personajes y espacio reducido, se observan perfectamente estas dos necesidades.

El caso es que "Una Pura Formalidad" es un buen film, con un atractivo duelo interpretativo, que logra distanciarse de películas más convencionales gracias a pequeños detalles y a los cambios de rumbo de la narración. Aunque comienza como un thriller, la conversación entre los dos personajes principales nos conduce a una reflexión no sólo sobre la vida y la muerte sino también sobre el carácter de los mitos y la personalidad del artista con la que yo he disfrutado bastante.


En cierto momento, el inspector repite un fragmento de un libro escrito por su prisionero que éste no reconoce como suyo. En otro, el escritor se lamenta y dice que si hubiera sabido lo que algunos hicieron después con su obra, se habría cortado la mano.

Y esto es lo que me lleva a plantear, por fin, el tema por el que hoy he vuelto a escribir. ¿A quién pertenece la obra de arte? ¿Pertenece al artista o al observador que la interpreta?

El debate que quiero plantear no tiene nada que ver con derechos legales ni con el tema tan manido de la propiedad intelectual. Está claro que el artista, como creador, es responsable y primer beneficiario de sus creaciones. Esa relación de pertenencia es clara. Ahora bien, ¿no es menos cierto que cuando yo accedo a una obra de arte y la interpreto, la estoy haciendo mía? No necesito al autor para comprenderla -si un autor necesita explicar su obra más le valdría haber hecho otra cosa diferente- y, lo que es más relevante, mi opinión con respecto a la obra podría diferir de la suya. Si estuviéramos hablando de bicicletas y yo defendiese el uso de éstas para cascar nueces en vez de para lo que se inventaron, probablemente alguien me tendría que internar en algún centro especializado. Pero no estamos hablando de bicicletas, estamos hablando de arte. Estamos hablando de arte, de emoción, de sensibilidad. De subjetividad, al fin y al cabo.

Sé que hay gente mucho más docta y sabia que yo que defiende que la obra pertenece al artista. Que es básico, esencial, fundamental, conocer al artista para acceder plenamente a la obra. Sin duda, el artista tendrá muchas cosas que decir sobre su obra y seguro que muy interesantes (yo me trago los comentarios del director en DVD, ¿qué pasa?) pero, al final, la obra es la que sobrevive al artista. Su vida es independiente de la de su creador. Esa es mi opinión, que el arte nos pertenece a todos.

Sin embargo, confieso que me molesta ser de esta opinión. Porque se trata de una opinión predominante, fácil, casi ingenua. Porque la defiendo frente a otros que, además de ser más cultos e inteligentes que yo, se atreven a ir contracorriente.


sábado, 13 de noviembre de 2010

INEFABLE

No os asustéis, hoy no se trata de un artículo pedante y aburrido como el anterior. Escribo -pasada la semana de luto de rigor por el derbi- para difundir un cortometraje. No es ninguna obra maestra pero tiene cierto mérito teniendo en cuenta el tiempo en el que se realizó, las condiciones existentes y los medios disponibles. De todos modos, no es necesario decir que si no fuera uno de los creadores no perdería el tiempo en esta entrada.

Disfrutadlo. Se llama INEFABLE. Sin palabras.

jueves, 4 de noviembre de 2010

De valientes y de cobardes, de herejes y de mártires


"Galileo fue un cobarde". Eso dijo un día mi profesor de filosofía en Bachillerato. Entonces se estaba hablando mucho de Galileo -medios incluidos- por algún motivo que no logró recordar. Mi profesor, despreciando la figura del pisano, prefirió hablar de Giordano Bruno, el que no se retractó de lo que pensaba y que fue quemado vivo en la hoguera. Vaya por delante que a mí casi me parece más inmoral no mentir si de lo que se trata es de evitar una muerte horrenda, que olvidarse por un momento de ser coherente y consecuente con uno mismo para salvarse (al fin y al cabo, las personas somos tan volubles...). Pero ya sabemos para qué están los profesores de filosofía: para meternos en la cabeza ideas absurdas e intentar que reflexionemos sobre ellas. Es broma. Aunque no sería broma si nuestro mundo fuera esencialmente absurdo, cosa que, por otra parte, es posible.   

Giordano Bruno (Nola, reino de Nápoles, 1548 - Roma 1600) fue un filósofo renacentista. Doctor en teología y ordenado sacerdote, se dedicó a la enseñanza. Acusado de herejía en 1576, recorrió entonces Europa dando clases donde pudo hasta que en 1592, en Venecia, su protector lo entregó al Santo Oficio. Durante ocho años le interrogaron y torturaron pero no consiguieron nada de él. Defendió hasta el último momento sus tesis, que desarrollaban las de Copérnico, en las que afirmaba que la Tierra no era el centro del universo. Heredero de filósofos como Heráclito y Demócrito, fue crítico con las ideas aristotélicas y platónicas en el aspecto cosmológico y afirmó que los astros y los sistemas planetarios constituían un mundo infinito. Como dos realidades infinitas (el mundo y Dios) no pueden lógicamente coexistir, para Bruno era evidente que Dios y el mundo no eran dos sustancias distintas, sino dos expresiones infinitas de una misma realidad. He aquí el motivo principal de su condena: panteísmo.

Los datos de esta pequeña biografía que acabáis de leer los he extraído de la Gran Enciclopedia Larousse -la de toda la vida-. Para más información: Wikipedia

Durante ocho años, el Santo Oficio no discutió las tesis de Bruno sino que valoró si ajusticiarle o no, en una época en que ideas como las del filósofo se extendían por Europa. No querían convertirle en un mártir de la causa pero algo tenían que hacer para disuadir a futuros herejes. Ahora, quizás muchos piensen que la Iglesia creó un mártir (su estatua preside el Campo dei Fiori en Roma) y que no pudo frenar el progreso científico que habría de llegar. Sin embargo, la imagen de Bruno fue ampliamente denostada, su figura pasó a convertirse en la de un hombre oscuro, incluso peligroso (probablemente sea éste el motivo por el que no oigamos hablar tanto de él). Además, es evidente que la Iglesia sobrevivió a esta y otras condenas similares (poco le han afectado como institución). Yo dudo que realmente el Tribunal del Santo Oficio no consiguiera lo que se había propuesto: tiempo. Que le pregunten a Galileo. Él sí fue persuadido. 

Bertolt Bretch, en el relato corto -muy recomendable- "El manto del hereje", demuestra su admiración por la figura de Bruno: "Si se leen sus escritos y se consultan los informes existentes sobre su actuación pública, se convendrá en atribuirle grandeza como hombre." El escritor alemán también recoge una fantástica frase que el filósofo dijo ante el tribunal: "Es mayor tal vez el miedo que sentís al pronunciar vuestra sentencia que el mío al escucharla".  

No pretendo en esta entrada atacar a la Iglesia actual -podría parecerlo, dado la cercanía de la visita del Papa a España-. El fenómeno de la religiosidad en el ser humano me ha fascinado siempre, así que no es mi intención criticar desde la intolerancia o desde la ignorancia, sino desde mi interés por comprender y reflexionar, como me enseñó mi profesor de filosofía en Bachillerato. Historias como las de Giordano Bruno nos hacen pararnos a pensar cuánto valen nuestras ideas y qué sentido le damos a nuestra vida. Hay personas que están dispuestas a morir por unas creencias, mientras que otras -y ahí está el problema- están dispuestas a matar. 

He citado a Bretch y he sacado el tema religioso, así que puede ser apropiado transcribir otro fragmento de su obra, una de "Las historias del señor Keuner" (una especie de Zaratustra kafkiano), que me parece interesante al respecto:

Sobre si existe un dios

Alguien preguntó al señor K. si existía un dios. El señor K. respondió:
- Te aconsejo que medites si tu comportamiento variaría según la respuesta que se diese a esa pregunta. Si permaneciese inalterable, la pregunta sería ociosa. Si, por el contrario, tu conducta variase, en tal caso puedo ayudarte diciendo que tú mismo habrías zanjado la cuestión: efectivamente, necesitarías ese dios.

Este es un ejemplo perfecto de una elegante e inteligente forma de no contestar una pregunta que no tiene respuesta. Sólo para las cuestiones que dependen de nosotros podemos encontrar soluciones que nos satisfagan. Y esas son las que dirigen nuestra vida, que se basa en elecciones.

Giordano Bruno eligió, murió y durante siglos permaneció en el olvido. Galileo eligió, vivió y es venerado como uno de los padres de la ciencia moderna. Quizás entre en contradicción conmigo mismo pero para mí está claro: hoy, aquí, estoy hablando del hereje. El que llegó hasta el final, el que me ha hecho reflexionar. Valiente y admirable, no como otros.

¡Un saludo!


lunes, 1 de noviembre de 2010

El Atlético todavía no encuentra su lugar en la Liga

¡Hola a todos!

Leer hoy la entrada que publiqué ayer supone para mí un ejercicio de masoquismo sólo superado por mi condición de hincha colchonero. Es evidente que no doy una: si antes digo que el Racing y el Depor están fatal, antes golean a sus rivales (Racing 4 - 1 Osasuna / Deportivo 3 - 0 Espanyol).


En el Vicente Calderón, el Atlético de Madrid sólo pudo sacar un empate del Almería de Lillo (1 - 1). Es cierto que la manera que ahora tiene el Atleti de no ganar dista mucho de la que tenía el año pasado, aunque el resultado siga teniendo un mal sabor. Ayer los madrileños lucharon hasta el final y en muchos momentos tuvieron el control absoluto del encuentro, abrumando a Diego Alves, que defendió impecablemente su portería. Seguro que dentro de poco alguien hará un viaje a Almería con un buen fajo de billetes debajo del brazo para fichar a un gran portero. Lo único que el brasileño no pudo atajar fue un tiro del Kun tras cazar un despeje del meta a un sorprendente cabezazo de Reyes (¡selección ya!). El Almería, por su parte, tuvo buenas ocasiones, derivadas la mayoría de pérdidas de balón del Atlético en el centro del campo. El gol de Piatti fue un golazo, imparable para De Gea, que sí que apareció más tarde con una fantástica mano a un potente disparo de Uche. En cuanto al árbitro, lo mejor que se puede decir de él es que no estuvo tan mal como el de la jornada anterior en el Madrigal. Entre otras cosas, prefirió ver fuera del área una falta a Reyes que, de hecho, había sido dentro.

El resultado final es, como decía ayer, desalentador. La peor noticia es que quizás Reyes no llegue en perfectas condiciones al clásico del domingo que viene, tras haber sufrido una contractura que obligó a Quique a sustituirle en el descanso por el prometedor -por el momento nada más- Fran Mérida. Muchos colchoneros pensaran que es bueno que Perea viese la quinta amarilla y que no pueda disputar el partido contra el Real Madrid. Yo tengo serias dudas. Llegamos justos de efectivos en defensa y Quique tendrá que disponer una línea inédita esta temporada: Filipe Luis - Domínguez - Ujfalusi - Valera. Es posible que en vez de Valera, que acaba de salir de una lesión, juegue Antonio López por la banda derecha (Quique ya le colocó allí en el partido de Copa).

En cuanto a las sensaciones del equipo, sin ser malas, tampoco son buenas. Más que preocuparme Forlán, me preocupa Tiago. Para mí era el mejor fichaje posible y ahora veo que no está cómodo en el campo, que le está costando mucho encontrar el tono y el sitio. Aunque participativo, no se asocia con facilidad con los de arriba y pierde demasiados balones peligrosos. Sin embargo, tampoco creo que ninguno de los otros centrocampistas que hay en plantilla estén capacitados para hacer su función. Raúl García sigue sin ofrecerse en el campo ni la mitad de lo que se ofrece el portugués y Mario Suárez está aún verde para llevar el peso del equipo. Camacho y Assunçao son eminentemente defensivos. En cualquier caso, todavía es pronto para preocuparse por el portugués o por el delantero uruguayo, que encadenará una buena racha goleadora en cuanto marque un tanto (¿qué mejor día para empezar que el domingo que viene?).

Hay que decir que, a pesar de los últimos resultados, se siguen viendo cosas buenas: el excelente momento de Reyes, la energía y calidad del Kun Agüero o el buen inicio de temporada que está cuajando Simao, tras un año espantoso. Empieza a verse también la aportación ofensiva de Filipe Luis (que se debe ir entonando más en defensa) y desde luego quien sobresale es Diego Costa. Criticado antes de tiempo, el joven delantero está demostrando con su actitud y con sus goles que Quique no se equivocó con él. Ayer salió al campo el once de gala del Atlético (a excepción de Godín, recién operado de apendicitis) y Diego Costa estaba en el banquillo. No es habitual que el máximo goleador de un equipo no sea su delantero titular; estas cosas sólo pasan en el Atleti...

¡Buena semana!

domingo, 31 de octubre de 2010

Mitad de jornada. Harper y Mourinho y otras ideas peregrinas

Lo confieso: ayer vi una película en vez de hacer la previa de la jornada. La película era Con el agua al cuello (The Drowning Pool, de Stuart Rosenberg, 1975). Continuación de Harper, investigador privado (Harper, de Jack Smight, 1966), es una buena película que, como la mayoría de segundas partes, resulta inferior a su predecesora. El caso es que me llamó la atención el parecido que Paul Newman, en el papel de Harper, tenía con Mourinho. Quizás sólo sean cosas mías, pero es cierto que ambos tienen esa pose chulesca y engreída, mascan chicle continuamente y se dedican a solucionar los problemas de los ricos.


Vayamos a la jornada. El Real Madrid superó al Hércules en el Rico Pérez en un partido que empezó perdiendo. La primera parte no sólo fue bastante igualada si no que incluso el conjunto alicantino asustó en varios contragolpes muy bien ejecutados al todopoderoso conjunto blanco. Sin embargo, después del descanso, el Hércules se desplomó y el Real Madrid no perdonó. Algunos alaban a Mourinho porque retiró a un defensa -Pepe- para sacar a un delantero -Benzema-. En mi opinión, atendiendo al partido que hizo Pepe, más le hubiera valido al Real Madrid jugar el primer tiempo con diez jugadores. Sinceramente. Luego, unos diez minutos después del atrevido cambio y en cuanto los blancos anotaron el segundo gol, Mourinho quitó a Higuaín y a Özil y metió a Albiol y a Arbeloa. Es decir, que el Real Madrid terminó jugando con cinco defensas (y Khedira) contra un súper Hércules bastante hecho polvo. Ojalá estos y otros hechos similares sirvan para reservar un lugar a Javier Clemente en el panteón de las divinidades balompédicas como un técnico adelantado a su tiempo, un genio incomprendido precursor del fútbol actual que hace vibrar a millones de personas.

De verdad, a mí -como a todos- Mourinho me encanta. Su capacidad como motivador es incuestionable. Un día le mete un poco de caña al Barça y pone en entredicho la aportación goleadora de Villa y al día siguiente, los chicos de Rijkaard, perdón, de Pep (no sé en qué estaría pensando), le meten cinco al Sevilla con dos tantos del asturiano. Insuperable. Vale, es el peor Sevilla de los últimos años (por cierto, creo firmemente que si Gregorio Manzano no es capaz de hacer que este equipo juegue bien, nadie lo conseguirá), pero todavía da algo más de miedo que el peor Deportivo que yo he visto en mi vida y que un Racing apático y sin sangre (ahora mismo, ambos en puestos de descenso). A lo mejor influyó en el triunfo culé que los andaluces acabasen el encuentro con un jugador menos. Creo recordar que en varias de las últimas victorias del Real Madrid en su feudo igualmente éstos terminaron el partido con superioridad numérica. Lo menciono porque es llamativo comprobar que los equipos grandes no sólo son mejores sino que también, en muchos casos, son más.

Si algún madridista -qué digo algún madridista, ¡si alguien!- todavía está leyendo esto, seguramente pensará que soy un antimadridista sin criterio ni formación que sólo dice tonterías y que es incapaz de reconocer cuando un rival juega bien al fútbol. En parte tendrán razón y en parte se equivocarán porque, como decía Harper al principio de la película que vi ayer: "Puede que esté cachondo, pero no soy estúpido" (aquí la frase parece una vulgaridad; dicha por el gran Paul Newman es hasta elegante). El Real Madrid no juega tan mal como algunos quieren hacer creer. Es más divertido ver uno de sus partidos que, por ejemplo, uno del Levante. No pretendo ofender a la afición granota, de verdad, pero es que estaría feo que ellos jugasen mejor que un equipo que puede fichar un verano a Cristiano Ronaldo, a Kaká, a Benzema (entre otros) y al siguiente, y sin haber ganado nada de nada, puede volverse a reforzar con Mourinho, Özil, Di María y varios más.

Vaya, se nota que es la primera vez que hablo de fútbol en el blog y estoy divagando más de la cuenta. Lo siento.

En esta jornada han pasado más cosas. El Valencia ha empatado en su estadio con un Zaragoza que jugó  con diez hombres los últimos veinte minutos. Pitada final y Unai Emery genera dudas al mando de un equipo que todavía se mantiene en la cuarta posición. A veces, en algunos clubs, la clasificación poco importa: el Valencia también estaba en la cuarta posición cuando Quique Sánchez Flores fue destituido hace unos años. El caso es que Emery es un entrenador algo desesperante y con una, aparentemente, escasa capacidad de liderazgo. Sin embargo, también es un técnico interesante, trabajador y con ideas propias. Le falta conseguir algún título o logro importante (si no entendemos como tal acabar en tercera posición la temporada pasada con el Valencia de Villa y Silva). Quique, por ejemplo, consiguió títulos después de su paso por Mestalla. Habrá que ver si hay paciencia (debería haberla) con Emery y si no le devora antes de tiempo la peligrosa maquinaria de un club grande y ambicioso. Os dejo un link a un muy buen artículo sobre Emery y su pizarra con motivo del partido de vuelta de Europa League contra el Atlético de Madrid de la temporada pasada: Emery-sufrio-un-ataque-de-gran-entrenador.

Sobre el Atlético. Esta tarde se enfrenta al Almería en el Vicente Calderón. Es un partido importantísimo. No ganar después de la derrota ante el Villarreal y justo antes de enfrentarnos al Madrid sería bastante desalentador. Algunos creerán que los del Atlético ya estamos asustados de cara al derbi. Yo lo estoy. A pesar de todo lo que he escrito antes, es un hecho objetivo que el Real Madrid ha goleado y pasado por encima del rival en sus últimos partidos en el Bernabeú. Pero que nadie se confunda, los que no tienen miedo antes del peligro no son los valientes; son los locos. Aún con temor y sin Godín (qué mala suerte), sé que el Atlético reunirá el valor suficiente para plantar cara a sus vecinos -calidad le sobra-. Sin darme cuenta ya estoy divagando de más, otra vez.

Bueno, basta por hoy, que ya debo haber quedado suficientemente en ridículo escribiendo desde la posición del forofo y no desde la del cronista o del analista.

¡Saludos!

viernes, 29 de octubre de 2010

Hoy, una historia verídica, de Cortázar

Transcribo una pequeña narración de Julio Cortázar, extraída de uno de los primeros libros que me compré y que han resultado ser una de las mejores adquisiciones que he hecho en mi vida: Historia de Cronopios y de Famas. Pertenece al capítulo de Material Plástico así que no esperéis encontrar cronopios, famas o esperanzas (los otros protagonistas de la obra).



Historia verídica

 A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caros, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.
 Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.


No es el mejor cuento ni desde luego el más original de los que hay en el libro. Y aunque tiene gracia, tampoco es el más gracioso. Seré sincero: a mí es de los que más me gusta. La facilidad para contar tanto con tan poco, la capacidad de sorprender al lector y frases como la que cierra el relato bien justifican mi predilección por él. Seré más sincero todavía: he escogido esta narración por casualidad (si es que las casualidades existen). Historia verídica es sólo una pequeña muestra de talento y de genio de un escritor insuperable, porque ¿cuántas probabilidades hay de que, al abrir un libro al azar, aparezca un cuento así? Esas cosas sólo pasan con un muy reducido grupo de cuentistas. 
Pues eso, os recomiendo que vayáis a la librería o biblioteca más cercana y busquéis a Cortázar. 
Mañana espero poder publicar una previa de la jornada 9ª de la Liga BBVA. Nótese bien que “espero poder publicar” no significa “publicaré”.  
Sólo una cosa más. Hoy ha muerto Marcelino Camacho, el sindicalista ejemplar, como titula el diario Público. La izquierda llora la pérdida y la derecha respeta el duelo, todos hablan bien del difunto. Pocos en su ámbito consiguen tanta unanimidad. No quiero hacer demagogia ni pretendo hacer de este espacio un blog político pero sí me gustaría comentar que cada vez se echan más en falta ejemplos de sacrificio y dignidad como el de Marcelino Camacho. ¿Para cuándo otro sindicalista o político ejemplar?

¡Buen fin de semana!

jueves, 28 de octubre de 2010

Pesadilla (The Strange Affair of Uncle Harry, Robert Siodmak, 1945)

Robert Siodmak (Dresde, Alemania, 1900; Locarno, Suiza, 1973) fue un interesantísimo cineasta que destacó sobre todo dentro del cine negro (La escalera de caracol, Forajidos o A través de espejo, entre otras). 

Basada en una obra de teatro de Thomas Job, Pesadilla cuenta la historia de un pintor frustrado que convive con sus dos hermanas -más bien las mantiene-. El problema llega cuando Harry -George Sanders en el papel del pintor- conoce a una bella neoyorkina -Ella Raines- y se enamora de ella. Los celos de la hermana pequeña -formidable Geraldine Fitzgerald- provocan una tensa y peligrosa situación. Así pues, aunque en Pesadilla no hay detectives privados ni policías, hay una espléndida femme fatale y hay un crimen. Lo más destacable de la película es su atmósfera y las segundas lecturas e interpretaciones que permite. Incestos, pasiones prohibidas, culpa, redención... Los personajes están muy bien dibujados y la historia entretiene. Por momentos el drama parece el ideal para un culebrón de cadena generalista en fin de semana, sin embargo la calidad de la puesta en escena (quizás no tan pulida como en otras obras de Siodmak más conocidas pero aún así muy cuidada) y los detalles que plagan la narración, convierten la película en una pequeña gran obra a reivindicar. A algunos el final podrá parecerles flojo; conviene saber que se rodaron hasta cinco finales con la idea de poder burlar la censura impuesta por el código Hayes. En mi opinión el final de Pesadilla es, para la época, más ambiguo que el de La mujer del cuadro (The Woman in the Window, Fritz Lang, 1945), lo que hace que no desentone tanto con el resto de la narración. Un último punto a favor de Pesadilla es su duración: 79 minutos. No tienes tiempo de aburrirte.

Robert Siodmak, antes que director de cine fue banquero y actor. Llegó a ser el director de un Banco en el que había empezado trabajando de contable al no encontrar papeles como actor, pero lo perdió prácticamente todo en las crisis de finales de los años 20 -como la familia protagonista de la historia de Pesadilla-. En Berlín comenzó a rodar películas junto a su hermano Kurt Siodmak -importante guionista, entre otras, de El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941)- hasta que la ascensión de los nazis al poder le obligó a marcharse a Francia. Varios años y películas después, en 1940, llegó a Estados Unidos. Imprescindible autor de cine negro, su obra tiene curiosas similitudes con la obra de Hitchcock. Algunos le recordarán más por El Temible Burlón (The Crimson Pirate, 1952), clásico del cine de piratas protagonizado por Burt Lancaster y rodado en el Reino Unido ante la situación creada por el Comité de Actividades Antinorteamericanas y su caza de brujas. Rodaría hasta finales de los años 60, sobretodo en Alemania -aunque incluso rodó un western en Almería, La última aventura, en 1967- pero ya no volvería a Estados Unidos ni gozaría de éxito popular. Una de sus últimas películas realmente interesantes es El diablo ataca de noche (Natchs, wenn der Teufel Kam, 1957), con Mario Adorf en uno de sus primeros papeles, interpretando a un asesino en serie perseguido en la Alemania nazi. Siodmak murió de un ataque al corazón en 1973, apenas unos meses después de que su mujer de toda la vida también muriera.

Por cierto, sobre George Sanders quizás escriba otro día. Ganador del Oscar al mejor actor secundario por su papel en Eva al desnudo (All About Eve, de Joseph L. Mankiewicz, 1950) pocos saben que se suicidó en Barcelona en 1972. 

Bueno, espero que Pesadilla os guste, si todavía no la habéis visto. A mí me parece un 7´5/10. La calidad del Dvd editado en España por Suevia no es nada buena pero por lo menos tiene subtítulos. 

Saludos



martes, 26 de octubre de 2010

El propósito

¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es el propósito de este blog?

Yo, Tom Reagan, he creado este blog para escribir, reflexionar y aprender. ¿Lo he creado también para que me lean? Aunque lo lógico es pensar que sí, en estos momentos sería estúpido pretenderlo.

Esto es un comienzo, quizá malo, sí, pero lo primero que toda persona hace antes de embarcarse en una empresa cualquiera es preguntarse por su propósito, por su sentido. En realidad, puede que este blog simplemente haya sido creado para que yo no me aburra...

"Nos da el aburrimiento la noción del tiempo, la distracción nos la quita. Y eso prueba que nuestra existencia es tanto más feliz cuanto menos la sentimos. De un pensamiento como éste se desprende casi naturalmente que más nos valdría vernos libres de ella." Arthur Schopenhauer


Interesante reflexión, extraída del libro de aforismos "Los dolores del mundo", del gran filósofo alemán. Espero que nadie se la tome al pie de la letra.

Quizás por la cabeza de este ex-jugador (afortunadamente) del Atlético de Madrid pasasen esta y otras reflexiones del estilo el día de su presentación ante la parroquia colchonera: Grande Pato Sosa.

Y por hoy ya basta. Es el primer día. Paso de comentar lo malos que son los árbitros y los atracos de este fin de semana (ha habido varios). Sólo diré: TRES PENALTIS! TRES!!!