Historia verídica
A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caros, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.
Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.
No es el mejor cuento ni desde luego el más original de los que hay en el libro. Y aunque tiene gracia, tampoco es el más gracioso. Seré sincero: a mí es de los que más me gusta. La facilidad para contar tanto con tan poco, la capacidad de sorprender al lector y frases como la que cierra el relato bien justifican mi predilección por él. Seré más sincero todavía: he escogido esta narración por casualidad (si es que las casualidades existen). Historia verídica es sólo una pequeña muestra de talento y de genio de un escritor insuperable, porque ¿cuántas probabilidades hay de que, al abrir un libro al azar, aparezca un cuento así? Esas cosas sólo pasan con un muy reducido grupo de cuentistas.
Pues eso, os recomiendo que vayáis a la librería o biblioteca más cercana y busquéis a Cortázar.
Mañana espero poder publicar una previa de la jornada 9ª de la Liga BBVA. Nótese bien que “espero poder publicar” no significa “publicaré”.
Sólo una cosa más. Hoy ha muerto Marcelino Camacho, el sindicalista ejemplar, como titula el diario Público. La izquierda llora la pérdida y la derecha respeta el duelo, todos hablan bien del difunto. Pocos en su ámbito consiguen tanta unanimidad. No quiero hacer demagogia ni pretendo hacer de este espacio un blog político pero sí me gustaría comentar que cada vez se echan más en falta ejemplos de sacrificio y dignidad como el de Marcelino Camacho. ¿Para cuándo otro sindicalista o político ejemplar?
¡Buen fin de semana!

No hay comentarios:
Publicar un comentario