viernes, 7 de enero de 2011

Las necesidades de un Atleti desesperante

El Atlético de Madrid necesita refuerzos. No es nuevo, pero cada vez es más urgente. En este mercado invernal, se ha hecho oficial un fichaje -Elías- y se han producido tres bajas -el capitán Simao, Asenjo y Camacho-. El fichaje, digan lo que digan y diga quien lo diga, no apunta al once y sin embargo, en esta temporada, ya se han ido dos titulares -Jurado, por minutos, era indiscutible-. Para colmo, ese único fichaje todavía no puede ni ser convocado porque el club no dispone de los papeles reglamentarios para que juegue. 

¿Cómo vamos a esperar que el Atlético haga algo bien en el campo cuando la "planificación" deportiva solo genera caos y desorden? La vuelta del partido de Copa del Rey contra el Espanyol -en la que los pericos merecieron mejor suerte- volvió a servir para que disfrutásemos del "Kun" Agüero, uno de los mejores jugadores del mundo, y nada más. Empate a uno con muy buenos goles del propio Agüero y de Luís García. El Atleti consiguió la clasificación para la siguiente ronda en un encuentro algo bronco en el que el árbitro perjudicó a ambos equipos. Assunçao recibió un fuerte golpe y, desorientado, fue sustituido. Pasará la noche en observación; esperemos que no sea nada.

Desde la llegada de Quique, el equipo, como bloque, ha mejorado muchísimo en defensa pero ofensivamente ese mismo bloque da una terrible sensación de naufragio. Ya se vio en el último choque liguero contra el Racing, en el que el Atleti no es que se rompiera cuando atacaba, como antaño, es que directamente desaparecía. Nadie se hacía cargo. La lesión de Tiago y la baja de Reyes no maquillan en nada el hecho de que el Atlético nos ofreció, con la complicidad de un pésimo Racing, uno de los partidos más insoportables de la temporada, en el que los jugadores vagaban por el césped sin preocuparse de que el centro del campo quedase absolutamente desierto en algunas jugadas. Contra el Espanyol, el Atlético siguió sin jugar a nada, incapaz de hilvanar jugadas interesantes hasta que el partido estaba ya resuelto, con Mario Suárez más atrevido y los blanquiazules fundidos. Por lo menos esta vez hubo ocasiones de cierto peligro en algún contragolpe o a raíz de despistes locales.

En la plantilla del Atlético hay juventud y entrega, y mucha más calidad de la que algunos quieren ver, por parte de Diego Costa, Mario Suárez, Fran Mérida y Koke, por poner ejemplos. También hay inteligencia y experiencia con Forlán y Tiago. La fuerza y la lucha definen a Raúl García y Assunçao. Pero desgraciadamente aquí los partidos los siguen ganando Agüero y Reyes, no el juego de equipo. Para que sea el juego de equipo el que gane los partidos es imprescindible que si el entrenador -que, recordemos, ha conseguido en tiempo récord llegar a dos finales y ganar una- quiere plantear los partidos con el clásico 4-4-2, la dirección deportiva le consiga los jugadores necesarios para ello. Cuando el Atlético juegue en todas las facetas como un equipo, el ansiado premio de la regularidad será posible. Mientras tanto...

Es preferible -para mi salud mental- no analizar mucho más a un conjunto que está pidiendo a gritos jugadores talentosos, contrastados y con experiencia, que aporten estabilidad y seguridad al juego de ataque de este Atlético caótico, azaroso, loco.

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